“Alquilo habitación a cambio de prestaciones sexuales”
Este es uno de los anuncios en los que se acepta el sexo como moneda de cambio que se pueden encontrar en los portales inmobiliarios de Internet. Un reportaje publicado en El País nos habla de algunos casos que provocaron una oleada de comentarios acerca de la sexualidad, la intimidad de la persona y su dignidad. La pregunta es: ¿constituye nuestro cuerpo y su intimidad un bien más que pueda ser usado de forma utilitaria?
La perspectiva de los que anuncian este tipo de ofertas da a entender una visión utilitarista del sexo, en la que éste no se practica por amor o por placer, sino para satisfacer una necesidad que es un derecho: la vivienda. Muchos justifican este tipo de prácticas afirmando que la prostitución no es algo que esté penado por la ley y que mientras haya libertad y ambas personas estén de acuerdo no hay problema, pero este tipo de actitudes dejan ver una cierta banalización del sexo o su “cosificación” como afirma el sexólogo Erik Pescador. Sin embargo las razones de este tipo de tratos no son sólo una cuestión moral, sino también económica. El alto precio de las viviendas puede que sea otra de las razones.
Una de las personas que puso uno de estos anuncios afirma que “no es una cosa muy normal” y que él “empezó con esto como una broma” y así lo parece. Estas prácticas nos hacen cuestionar los límites de la intimidad del ser humano y si ésta puede ser obviada no por el deseo o el amor, lo cuál sería razonable, sino por el mero interés material. En el fondo, el planteamiento es muy similar al que podríamos hacer con la prostitución, aunque en estos casos también hay convivencia entre las dos partes. El tema que yo quería plantear a debate a los visitantes de KilómetroZero es ¿tiene límites la intimidad del ser humano?





Adrián Herrero dijo
Hombre, yo creo que los límites los ponen las situaciones. Si nosotros ahora queremos independizarnos y no tenemos pasta, no hay problema, porque papi y mami nos pagarán todo. Pero si una mujer guineana llega a nuestro país con un bebé bajo el brazo y un bolsillo vacío, como que la necesidad se impondrá a la intimidad.
Ojo, solo me limito a exponer la realidad.
Un saludo.
29 Abril 2008 | 12:09 AM